Nydia Lozano
El arte de Nydia Lozano se ha hecho amoldándose a su voluntad de expresión, de acuerdo con la gran importancia que siempre ha tenido para ella la experiencia visual, el modo en que ésta se traducía en sensaciones conformando su carácter. Estas sensaciones necesitan cobrar forma para ser conocidas por los demás, y en ese proceso de manifestación tangible, de expresión, es donde reside el arte, del que surge la razón de ser de todos los rasgos físicos de la pintura de Nydia Lozano, no meros vehículos para algo que está fuera de ellos sino expresión en sí mismos. Su pintura no se plantea como la elección y el tratamiento de un tema para hallar sus posibilidades pictóricas -como podía ocurrir en el naturalismo de un siglo atrás- ya que forma y fondo no son distinguibles a los ojos de la pintora al igual que experiencia visual e interna se funden sobre el lino en la materia de los pigmentos y el aceite. Sencillamente, su pintura no se plantea de ningún modo determinado. Es un acto vital en cuyo proceso el mero placer de llevarlo a cabo tiene un papel muy importante. El juego entre la visión, la mano, el lienzo, el óleo y el aguarrás, la transformación de la materia sin sentido de la paleta en una nueva realidad gobernada desde el interior y ofrecida al mundo con cuyos medios ha sido creada, otorgan a Nydia Lozano el hedonismo de un arte místico no hacia lo divino sino hacia lo plenamente humano.